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EMDR y disociación: por qué hay que ir más despacio

Con disociación, EMDR puede ayudar, pero no del mismo modo. Por qué hace falta más preparación, cómo se valora y qué se adapta en el tratamiento.

Por Sofía Gimbert · 6 min de lectura

Una figura reúne con cuidado a otras figuras de madera dispersas, imagen de EMDR y disociación

La relación entre EMDR y disociación es una de las cuestiones más importantes de la práctica clínica. Cuando hay disociación, reprocesar recuerdos traumáticos sin la preparación suficiente puede desbordar a la persona en lugar de ayudarla. Por eso, en estos casos, EMDR se aplica con más tiempo de estabilización, más cuidado en la elección de los recuerdos y un ritmo más lento.

  • Por qué importa: la disociación indica que el sistema ya está protegiéndose de algo que desborda.
  • Qué cambia: más preparación, objetivos más pequeños y trabajo con las partes disociativas, por ejemplo con IFS.
  • Cómo se valora: en la historia clínica, observando y, a menudo, con cuestionarios.
  • Qué dicen las guías: recomiendan un tratamiento por fases, con la estabilización primero.

Una aclaración importante: aquí damos solo unas pinceladas para que entiendas el contexto y cómo funciona el proceso. No es una explicación a fondo ni una guía para aplicarlo. Si eres profesional, no sustituye en ningún caso a una formación oficial en EMDR; y si eres paciente, este trabajo se hace siempre en sesión, con una psicóloga formada.

Por qué la disociación cambia el trabajo con EMDR

La disociación es una forma que tiene el sistema nervioso de protegerse cuando algo es demasiado: desconectar de emociones, del cuerpo o de partes de la experiencia. Puede ir desde la despersonalización ocasional hasta formas más complejas, asociadas sobre todo al trauma complejo temprano.

En EMDR, el reprocesamiento pide mantener el recuerdo en mente mientras se está presente en la sesión. Si el sistema tiende a disociarse, ese equilibrio es difícil: la persona puede salirse de su ventana de tolerancia o desconectarse y no procesar. Por eso hacen falta adaptaciones.

«Con disociación, EMDR puede ayudar, con más tiempo de estabilización y un ritmo más lento.»

Qué dicen las guías clínicas

Las guías de la International Society for the Study of Trauma and Dissociation recomiendan un tratamiento por fases para los trastornos disociativos: primero seguridad y estabilización, después el trabajo con los recuerdos traumáticos y, por último, la integración. En España, autoras como Anabel González y Dolores Mosquera han desarrollado y divulgado un abordaje progresivo de EMDR en la disociación.

Cómo se valora la disociación antes de EMDR

  • Preguntando en la historia clínica por lagunas de memoria, desconexión o sensación de irrealidad.
  • Observando qué pasa en sesión: miradas perdidas, cambios bruscos de estado, dificultad para estar presente.
  • Usando cuestionarios específicos como apoyo, nunca como único criterio.

EMDR y disociación: adaptaciones habituales

Estas son algunas de las ideas generales que suelen orientar el trabajo:

  • Una fase de preparación más larga, con recursos y regulación. Lo contamos en instalación de recursos en EMDR.
  • Empezar por objetivos pequeños o más recientes, antes de acercarse a lo más traumático.
  • Atender a las partes que se protegen con la disociación y pedir su colaboración.
  • Mantener la presencia en sesión y parar en cuanto la persona se desconecta.
  • Cuidar mucho el cierre de cada sesión.

Es una de las cosas que se trabajan en la formación de nivel II de EMDR: cuando hay disociación, hay que tenerla muy presente y trabajar de otra forma.

EMDR y disociación: el trabajo con las partes

La disociación suele organizarse en partes, a las que también se llama partes disociativas o subpartes de la personalidad. Cada una guarda emociones, recuerdos o formas de reaccionar distintas, y muchas se protegen desconectando. Antes de reprocesar, esas partes necesitan ser conocidas, escuchadas y sentirse lo bastante seguras.

Para ese trabajo encajan muy bien las terapias específicas de trauma que trabajan con partes, como IFS. IFS ayuda a conocer a las partes que se protegen con la desconexión, a ganarse su confianza y a que el sistema esté preparado para que el reprocesamiento con EMDR no desborde.

En Mi Esencia Psicología trabajamos así: cuando hay disociación, integramos EMDR con IFS, adaptando el ritmo a cada persona. Te contamos cómo se combinan en EMDR e IFS.

Qué puede notar el paciente

Para quien vive con disociación, un proceso de EMDR adaptado puede parecer al principio más lento de lo esperado. Las primeras sesiones se dedican a conocerse, a entender cómo funciona su sistema y a construir recursos, y el reprocesamiento llega más tarde.

Ese ritmo no es una pérdida de tiempo. Es lo que permite que, cuando se toquen los recuerdos difíciles, la persona pueda quedarse presente y el trabajo sirva de verdad. Sentirse a salvo en la terapia ya es, en sí mismo, un cambio importante.

Si te preocupa esto, quizá te ayude leer sobre la ventana de tolerancia, una idea muy útil para entender por qué el ritmo importa tanto.

Para psicólogas: claves en la práctica

Son solo algunas claves orientativas. Para trabajar con EMDR hace falta una formación oficial completa, práctica supervisada y trabajo personal.

  • Valorar siempre la disociación antes de reprocesar, aunque el paciente parezca estable.
  • No acortar la estabilización por la presión del paciente o de la propia terapeuta.
  • Supervisar los casos complejos: el trauma disociativo requiere formación específica.
  • Tener presentes los límites de la propia formación y derivar cuando haga falta.

Si quieres revisar casos con disociación, puedes hacerlo en nuestras supervisiones; Carolina, una de nuestras supervisoras, está especializada en trauma complejo y disociación. La formación acreditada en EMDR en España la avala la Asociación EMDR España, y la ISSTD ofrece formación específica en disociación.

Si eres paciente y te reconoces en esto, en Mi Esencia Psicología trabajamos con EMDR e IFS, a tu ritmo, en nuestra psicoterapia online.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer EMDR si hay disociación?

Sí, pero con adaptaciones: más preparación, objetivos más pequeños y un ritmo más lento, siempre con una psicóloga formada en trauma y disociación.

¿Por qué EMDR puede desbordar cuando hay disociación?

Porque reprocesar pide estar presente mientras se toca un recuerdo difícil. Si el sistema tiende a desconectarse, sin preparación puede salirse de su ventana de tolerancia.

¿Qué es el tratamiento por fases?

Es el enfoque que recomiendan las guías para los trastornos disociativos: primero estabilización, después trabajo con los recuerdos y, por último, integración.

¿Cómo se valora la disociación antes de EMDR?

Con la historia clínica, la observación en sesión y, a menudo, cuestionarios específicos como apoyo.

¿IFS ayuda en casos de disociación?

Sí. Su mirada de partes encaja muy bien con la disociación. En Mi Esencia Psicología, cuando hay disociación, integramos IFS con EMDR para trabajar con las partes antes de reprocesar.

¿Dónde formarse en disociación?

La ISSTD ofrece formación específica, y en España hay autoras de referencia en EMDR y disociación. La supervisión de casos es muy recomendable.

¿Por qué la terapia va más despacio si tengo disociación?

Porque primero hay que construir estabilidad y recursos. Así, cuando se trabajen los recuerdos, puedes estar presente y el reprocesamiento sirve de verdad.

¿EMDR puede empeorar la disociación?

Aplicado sin la preparación adecuada, puede desbordar. Por eso es tan importante valorar la disociación antes y trabajar con una psicóloga formada en trauma.

Bibliografía

  • International Society for the Study of Trauma and Dissociation (2011). Guidelines for treating dissociative identity disorder in adults, third revision. Journal of Trauma & Dissociation, 12(2), 115-187.
  • González, A. y Mosquera, D. (2012). EMDR y disociación: el abordaje progresivo. Ediciones Pléyades.
  • Shapiro, F. (2018). Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) Therapy (3.ª ed.). Guilford Press.