Autoestima
Síndrome del impostor: cuando sientes que no mereces lo que logras
Te va bien, pero sientes que es suerte y que en cualquier momento se darán cuenta. Qué es el síndrome del impostor, de dónde viene y qué ayuda.

El síndrome del impostor es la sensación persistente de no merecer lo que has conseguido: atribuyes tus logros a la suerte o al esfuerzo extremo, y vives con miedo a que, tarde o temprano, los demás descubran que «no eres para tanto». No es un diagnóstico, sino una experiencia muy común, sobre todo en personas muy capaces. Y tiene más que ver con tu historia que con tu valía.
- Qué es: sentir que eres un fraude a pesar de las pruebas de lo contrario.
- Cómo se nota: miedo a ser descubierto o descubierta, perfeccionismo, dificultad para aceptar halagos.
- De dónde viene: de la exigencia, de la crítica o de haber aprendido que el valor depende del rendimiento.
- Cómo se trabaja: en terapia, atendiendo a las creencias y heridas que lo sostienen.
Qué es el síndrome del impostor
Lo describieron en 1978 las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, al observar a mujeres con mucho éxito profesional que, sin embargo, se sentían un fraude. Hoy se sabe que afecta a personas de cualquier género y profesión.
Una revisión sistemática de 2020 encontró que es frecuente, aunque las cifras varían muchísimo entre estudios según cómo se mida. También lo relacionó con ansiedad, depresión y agotamiento en el trabajo.
«El síndrome del impostor tiene más que ver con tu historia que con tu valía.»
Señales del síndrome del impostor
- Piensas que tus logros se deben a la suerte, a la casualidad o a que «se equivocaron contigo».
- Tienes miedo a que te «descubran».
- Te cuesta aceptar un halago; lo rebajas enseguida.
- Te preparas en exceso para todo, por miedo a fallar.
- Te comparas a menudo y siempre sales perdiendo.
- Evitas retos o ascensos aunque estés preparado o preparada.
- Cuando algo sale bien, sientes alivio más que satisfacción.
De dónde viene
Suele tener raíces en la historia de cada persona. Algunos orígenes frecuentes:
- Haber crecido sintiendo que el cariño dependía de las notas o del comportamiento.
- Ser «el listo» o «la responsable» de la familia, con mucha presión por cumplir.
- Haber recibido críticas frecuentes, o casi ningún reconocimiento.
- Ser la primera persona de tu familia en llegar a ciertos estudios o puestos.
- Sentirte diferente en tu entorno por tu origen, tu género o tu forma de ser.
A menudo convive con la autoexigencia, el crítico interno y la baja autoestima. En personas con altas capacidades también es frecuente.
El síndrome del impostor visto desde dentro
Desde el modelo IFS, podríamos decir que hay partes protectoras que trabajan sin descanso para que nadie descubra a una parte más joven que se sintió insuficiente: una que se prepara en exceso, otra que rebaja los logros, otra que evita exponerse. Lo explicamos en protectores y exiliados en IFS.
Por eso los logros no bastan: por muchos que acumules, no llegan a la parte que se siente insuficiente. Y a veces este miedo acaba en autosabotaje.
Cuándo aparece con más fuerza
El síndrome del impostor suele despertar en los cambios de etapa: un ascenso, un trabajo nuevo, empezar a emprender, hablar en público por primera vez o llegar a un entorno donde todo el mundo parece saber más. Cada vez que se espera más de ti, la parte que se siente insuficiente puede volver a asustarse.
Síndrome del impostor en psicólogas y profesiones de ayuda
Es muy frecuente en profesiones en las que el trabajo no se mide con un resultado claro, como la psicología, la medicina o la educación. Al empezar a pasar consulta, muchas psicólogas sienten que no saben lo suficiente o que sus pacientes merecerían a alguien con más experiencia. Hasta cierto punto es normal, y puede llevar a formarse y a supervisar con humildad.
El problema llega cuando esa sensación no se va con los años, empuja a hacer formación tras formación sin sentirse nunca a la altura o impide ofrecer lo que ya se sabe. En nuestras supervisiones hay espacio también para eso.
Cómo se trabaja en terapia
Cómo se trabaja depende de cada persona y de su historia. Terapias como EMDR e IFS pueden ser de gran ayuda, porque permiten llegar a la raíz de lo que duele. Algunos de los aspectos que se suelen trabajar:
- Entender de dónde viene la sensación de no estar a la altura.
- Reprocesar las experiencias en las que aprendiste que tu valor dependía del rendimiento, con EMDR.
- Conocer a las partes que se esfuerzan por no ser descubiertas, con IFS.
- Atender a la herida de fondo, para que el valor deje de depender de los resultados.
Con el tiempo, muchas personas empiezan a disfrutar de lo que consiguen y a exponerse con menos miedo. En Mi Esencia Psicología lo acompañamos en nuestra psicoterapia online.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el síndrome del impostor?
Es la sensación persistente de no merecer tus logros y de que, tarde o temprano, los demás descubrirán que no eres tan capaz como parece.
¿El síndrome del impostor es una enfermedad?
No. No es un diagnóstico, sino una experiencia muy frecuente. Aun así, puede relacionarse con ansiedad, agotamiento o depresión.
¿Quién describió el síndrome del impostor?
Las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978, a partir de su trabajo con mujeres con mucho éxito profesional.
¿Por qué siento que soy un fraude?
A menudo porque aprendiste que tu valor dependía del rendimiento o de no fallar. Esa creencia no cambia con los logros, sino trabajando su origen.
¿El síndrome del impostor se cura?
Puede reducirse mucho. En terapia se trabajan las experiencias y creencias que lo sostienen.
¿Qué terapia ayuda con el síndrome del impostor?
EMDR ayuda a reprocesar las experiencias que dejaron la sensación de no valer, e IFS a entender las partes que se esfuerzan por no ser descubiertas.
¿Es normal sentir síndrome del impostor al empezar a trabajar?
Sí, es muy frecuente al empezar. Se vuelve un problema cuando no se va con el tiempo o te impide avanzar.
Bibliografía
- Clance, P. R. e Imes, S. A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241-247.
- Bravata, D. M. et al. (2020). Prevalence, predictors, and treatment of impostor syndrome: a systematic review. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252-1275.



