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Acceso directo en IFS: cuando la terapeuta habla con la parte

A veces una parte no deja espacio al Self y la terapeuta habla con ella directamente. Qué es el acceso directo en IFS, sus dos formas y cuándo ayuda.

Por Sofía Gimbert · 6 min de lectura

Una figura de madera habla con otra que protege a una más pequeña, imagen del acceso directo en IFS

El acceso directo en IFS es una forma de trabajar en la que la terapeuta habla directamente con una parte de la persona, en lugar de pedir a la persona que hable con esa parte por dentro. Se usa sobre todo cuando una parte protectora está tan mezclada que no deja espacio al Self. Es una herramienta tan válida como el trabajo interno, y en muchos casos es la puerta de entrada a la terapia.

  • Qué es: la terapeuta conversa con la parte, y el Self de la terapeuta hace de Self para esa parte.
  • Cuándo se usa: con protectores muy activos, con personas que no conectan con la idea de partes y con niños.
  • Dos formas: explícita, cuando se pide permiso para hablar con la parte, e implícita, cuando se le habla sin nombrarla.
  • Objetivo: ganar la confianza de la parte para que, si quiere, deje paso al Self de la persona.

Una aclaración importante: aquí damos solo unas pinceladas para que entiendas el contexto y cómo funciona el proceso. No es una explicación a fondo ni una guía para aplicarlo. Si eres profesional, no sustituye en ningún caso a una formación oficial en IFS; y si eres paciente, este trabajo se hace siempre en sesión, con una psicóloga formada.

Trabajo interno y acceso directo en IFS

En la terapia IFS, lo habitual es que la persona, desde su Self, se relacione con sus partes por dentro. La terapeuta acompaña y hace preguntas, pero es el Self de la persona quien escucha a la parte. A esto se le llama in-sight, o trabajo interno.

Sin embargo, no siempre es posible. A veces una parte ocupa todo el espacio: la persona no puede notar su Self porque, en ese momento, «es» la parte. Si la terapeuta insiste en que se separe, la parte puede sentirse rechazada y defenderse con más fuerza. Aquí entra el acceso directo.

En el acceso directo, la terapeuta deja de pedir a la persona que mire hacia dentro y se dirige a la parte. Mientras tanto, el Self de la terapeuta ofrece a esa parte lo que el Self de la persona todavía no puede ofrecerle: calma, curiosidad y aceptación.

«Cuando una parte no deja sitio al Self, el Self de la terapeuta puede ser la puerta de entrada.»

Cuándo se usa el acceso directo

Algunas situaciones en las que suele ayudar:

  • Cuando un protector está muy mezclado y la persona no consigue separarse de él, ni siquiera un poco.
  • Cuando la persona no se siente cómoda con la idea de partes o le parece algo extraño.
  • Con protectores muy desconfiados, que no quieren hablar con el Self de la persona porque no lo conocen.
  • Con niños y adolescentes, para quienes el trabajo interno puede resultar abstracto.
  • En momentos de mucha activación, cuando mirar hacia dentro desborda.
  • Cuando una parte necesita, antes de nada, sentir que alguien de fuera la escucha sin juzgarla.

Con trauma complejo o mucha disociación, el acceso directo es a menudo la forma más segura de empezar. Las partes protectoras de estos sistemas han aprendido a no fiarse de nadie, y necesitan comprobar que la terapeuta no va a forzar nada.

Acceso directo explícito e implícito

Acceso directo explícito

La terapeuta propone abiertamente hablar con la parte. Por ejemplo: «¿Te parece bien que hable directamente con esa parte que está tan enfadada?». Si la persona acepta, responde desde la parte, en primera persona, y la terapeuta la entrevista con respeto: qué hace, desde cuándo, qué teme y qué necesita.

Al terminar, la terapeuta agradece a la parte su tiempo y vuelve a hablar con la persona, que suele notar alivio o cierta distancia de lo que acaba de expresar.

Acceso directo implícito

En otras ocasiones, la terapeuta habla con la parte sin decirlo. La persona cree que está conversando con la terapeuta, pero quien contesta es un protector, y la terapeuta lo sabe. Le responde con la misma curiosidad que tendría hacia cualquier parte: valida su esfuerzo, pregunta por su función y no intenta convencerla de nada.

Esta forma es útil con personas a las que el lenguaje de partes les resulta ajeno. También es muy habitual con adolescentes, con quienes nombrar las partes puede generar rechazo.

Cómo se trabaja el acceso directo en sesión

El acceso directo sigue la misma lógica que el resto del modelo. La terapeuta se acerca a la parte con los pasos de las 6 F de IFS, adaptados a una conversación directa: le pregunta qué hace por la persona, qué teme que pase si deja de hacerlo y qué le haría falta para relajarse.

Lo esencial no es la técnica, sino la presencia. Si una parte de la terapeuta se impacienta, quiere tener razón o se asusta, el protector lo nota enseguida. Por eso, en IFS se cuida tanto que la terapeuta esté en Self. Te lo contamos en las 8 C del Self.

Cuando la parte se siente escuchada, a menudo acepta separarse un poco. En ese momento, la terapeuta puede invitar a la persona a notar cómo se siente hacia esa parte. Si aparece curiosidad o compasión, el trabajo puede continuar por dentro. Si no, se sigue con el acceso directo, sin prisa.

¿Es peor el acceso directo que el trabajo interno?

No. Es un error frecuente pensar que el acceso directo es una versión de segunda del IFS. En el modelo se considera una forma completa de trabajar: con acceso directo se puede conocer a los protectores, llegar a los exiliados y acompañar todo el proceso de sanación.

Eso sí, cuando es posible, se busca que la persona vaya conectando con su propio Self. La meta de IFS es que cada persona pueda liderar su sistema interno, y no que dependa de la terapeuta. Muchas terapias combinan los dos modos: empiezan con acceso directo y, poco a poco, pasan al trabajo interno.

Para psicólogas: errores comunes con el acceso directo

Son solo algunas claves orientativas. Para trabajar con IFS hace falta una formación oficial completa, práctica supervisada y trabajo personal.

  • Usarlo para discutir con la parte o para convencerla de que cambie.
  • Olvidar pedir permiso al sistema antes de hablar con la parte de forma explícita.
  • Aliarse con una parte frente a otra, sobre todo cuando hay partes polarizadas.
  • No volver a la persona al terminar, de modo que se queda mezclada con la parte.
  • Insistir en el trabajo interno cuando el sistema todavía no confía lo suficiente.

Si trabajas con IFS y quieres profundizar, en el curso de IFS desde cero explicamos el modelo con una demostración clínica, y en nuestras supervisiones puedes revisar casos en los que te cuesta llegar al Self. La formación oficial la imparte el IFS Institute.

Si eres paciente: qué puedes esperar

Si tu psicóloga te propone hablar con una de tus partes, no tienes que hacer nada especial. Basta con responder lo que salga, aunque sea enfado, desconfianza o «no sé». Todo eso también es información. En Mi Esencia Psicología trabajamos con IFS en nuestra psicoterapia online, y siempre a tu ritmo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el acceso directo en IFS?

Es una forma de trabajar en la que la terapeuta habla directamente con una parte de la persona, en lugar de pedirle a la persona que hable con esa parte desde dentro.

¿Cuándo se usa el acceso directo?

Sobre todo cuando un protector está muy mezclado y no deja espacio al Self, con personas a las que les cuesta la idea de partes, con niños y adolescentes, y en sistemas con mucho trauma.

¿Qué diferencia hay entre acceso directo explícito e implícito?

En el explícito, la terapeuta pide permiso para hablar con la parte y la persona responde desde ella. En el implícito, la terapeuta le habla a la parte sin nombrarla, como en una conversación normal.

¿El acceso directo es menos eficaz que el trabajo interno?

No. En IFS se considera una forma completa de trabajar. Con él se puede acompañar todo el proceso, aunque cuando es posible se busca que la persona conecte con su propio Self.

¿Se puede hacer acceso directo en terapia online?

Sí. La conversación con la parte funciona igual por videollamada. La terapeuta cuida el ritmo y comprueba, al terminar, que la persona vuelve a estar en el presente.

¿Dónde se aprende el acceso directo?

En las formaciones del IFS Institute, que enseñan los dos modos de trabajo. Nuestro curso de IFS desde cero sirve como introducción al modelo.

Bibliografía

  • Schwartz, R. C. y Sweezy, M. (2020). Internal Family Systems Therapy (2.ª ed.). Guilford Press.
  • Anderson, F. G., Sweezy, M. y Schwartz, R. C. (2017). Internal Family Systems Skills Training Manual. PESI.
  • Schwartz, R. C. (2021). No Bad Parts: Healing Trauma and Restoring Wholeness with the Internal Family Systems Model. Sounds True.