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Ansiedad

Ansiedad generalizada: síntomas, causas y tratamiento

Cuando la preocupación no descansa y salta de un tema a otro. Qué es la ansiedad generalizada, cómo se nota en el cuerpo y cómo se trabaja.

Por Sofía Gimbert · 5 min de lectura

Figura de madera rodeada de pequeños signos de interrogación, imagen de la ansiedad generalizada

La ansiedad generalizada es una preocupación constante, excesiva y difícil de controlar, que salta de un tema a otro: el trabajo, la salud, la familia, el dinero. No hace falta que pase nada grave para sentirla. Además, se nota mucho en el cuerpo, con tensión, cansancio y problemas de sueño. Tiene tratamiento, y entender qué la sostiene es el primer paso.

  • Qué es: una preocupación persistente que dura meses y cuesta frenar.
  • Cómo se nota: inquietud, cansancio, tensión muscular, irritabilidad y dificultad para dormir.
  • Frecuencia: los trastornos de ansiedad afectan al 5,8 % de la población mundial, según la OMS.
  • Tratamiento: la psicoterapia es eficaz y ayuda a ir a la raíz de la preocupación.

Qué es la ansiedad generalizada

Todas las personas nos preocupamos. La preocupación tiene una función: nos ayuda a anticipar problemas y a prepararnos. Sin embargo, en la ansiedad generalizada esa función se descontrola. La mente no deja de buscar peligros, y cuando resuelve una preocupación, aparece otra.

Según el DSM-5, el manual diagnóstico de referencia para los psicólogos, se habla de trastorno de ansiedad generalizada cuando esa preocupación excesiva aparece la mayoría de los días durante al menos seis meses y afecta a la vida diaria. Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes del mundo.

«Preocuparte sin descanso no es un defecto de carácter: suele ser una parte de ti intentando que no pase nada malo.»

Síntomas de la ansiedad generalizada

Además de la preocupación constante, suelen aparecer varios de estos síntomas:

  • Inquietud o sensación de estar siempre «con los nervios de punta».
  • Cansancio con facilidad, aunque no hayas hecho mucho.
  • Dificultad para concentrarte o sensación de quedarte en blanco.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular, sobre todo en cuello, hombros o mandíbula.
  • Problemas para dormir o un sueño que no descansa.

A veces, además, aparecen crisis más intensas. Te explicamos la diferencia en ataque de pánico.

Por qué aparece la ansiedad generalizada

No hay una sola causa. Influyen la sensibilidad de cada persona, épocas de mucho estrés y la historia de vida. Por ejemplo, crecer en un entorno imprevisible, donde había que estar alerta para anticipar problemas, enseña al sistema nervioso que el peligro puede llegar en cualquier momento.

También influyen las creencias sobre la propia preocupación. Muchas personas sienten, sin decirlo, que preocuparse les protege: «si lo pienso todo, nada me pillará por sorpresa». Por eso cuesta tanto soltarla. A menudo, además, va de la mano de la autoexigencia.

La ansiedad generalizada desde IFS

En la terapia IFS, la parte que se preocupa sin descanso suele ser un protector. Vigila para que no vuelvas a vivir algo que te hizo daño o para que no te sorprenda una pérdida. Lo hace con la mejor intención, aunque el precio sea vivir en tensión.

Esta mirada cambia la relación con la ansiedad. En lugar de pelear con ella, se trata de entender qué teme y qué protege. Cuando esa parte confía en que no está sola, puede bajar la guardia.

Partes protectoras de madera, como la que mantiene la ansiedad generalizada

Cómo se trata la ansiedad generalizada

La psicoterapia es uno de los tratamientos de elección. La guía NICE sobre ansiedad recomienda las terapias psicológicas como primer paso y, en algunos casos, la medicación, que siempre valora un médico.

En Mi Esencia Psicología trabajamos de forma integradora. En sesión te ayudamos a regular el sistema nervioso con recursos adaptados a ti, y vamos a la raíz: con IFS conocemos a la parte que se preocupa y lo que protege, y con EMDR reprocesamos las experiencias que dejaron el cuerpo en alerta.

Lo hacemos en nuestra psicoterapia online. Y si quieres entender mejor cómo funciona tu sistema nervioso, lee sobre la ventana de tolerancia.

Cuándo pedir ayuda

Conviene pedir ayuda si la preocupación ocupa buena parte de tu día, si te cuesta dormir o descansar, o si notas que la ansiedad te limita en el trabajo o en tus relaciones. No hace falta esperar a estar al límite: cuanto antes se trabaja, antes llega el alivio.

Cómo afecta la preocupación constante al día a día

Vivir con una preocupación que no descansa tiene un coste que no siempre se ve. Por ejemplo, cuesta disfrutar de los buenos momentos, porque la mente ya está pensando en lo siguiente que puede salir mal. También se resiente el descanso y, con él, la paciencia y la energía.

Además, muchas personas sienten vergüenza por preocuparse tanto, o creen que deberían poder controlarlo sin ayuda. Pero no es una cuestión de fuerza de voluntad. Es un sistema nervioso que lleva demasiado tiempo en alerta y que necesita acompañamiento para aprender que ya puede descansar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre estrés y ansiedad generalizada?

El estrés suele ser una respuesta a una situación concreta y baja cuando esta pasa. En la ansiedad generalizada, la preocupación se mantiene durante meses y salta de un tema a otro, aunque no haya un motivo claro.

¿La ansiedad generalizada se cura?

Tiene tratamientos eficaces. Con terapia, muchas personas reducen mucho la preocupación y recuperan la calma, aunque en épocas de estrés pueda reaparecer algo de inquietud.

¿Puede la ansiedad dar síntomas físicos?

Sí. Es muy frecuente notar tensión muscular, dolor de cabeza, molestias de estómago o cansancio. Aun así, conviene que un médico descarte otras causas.

¿La ansiedad generalizada tiene que ver con el trauma?

No siempre, pero a menudo sí. Un sistema nervioso que aprendió a estar alerta en la infancia tiende a seguir buscando peligros en la vida adulta.

¿Preocuparse puede ser una forma de protegerse?

Sí. Muchas personas sienten que preocuparse les prepara para lo peor. En terapia se entiende esa intención y se busca una forma de sentirse a salvo que no agote tanto.

Bibliografía

  • American Psychiatric Association (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Editorial Médica Panamericana.
  • National Institute for Health and Care Excellence (2011). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (CG113).
  • Schwartz, R. C. y Sweezy, M. (2020). Internal Family Systems Therapy (2.ª ed.). Guilford Press.