Blog

Trauma · Autoestima

Parentificación: cuando en la infancia tuviste que cuidar de los adultos

Consolar a tu madre, cuidar de tus hermanos, mediar en las peleas. Qué es la parentificación y por qué de adulto cuesta tanto descansar y pedir ayuda.

Por Sofía Gimbert · 6 min de lectura

Una figura pequeña de madera sostiene una bandeja con dos figuras adultas, imagen de la parentificación

La parentificación ocurre cuando un niño o una niña asume, de forma continuada, responsabilidades que corresponden a los adultos: cuidar de sus padres, de sus hermanos o del equilibrio emocional de la familia. A menudo se vive como algo normal, incluso con orgullo. Pero deja huella: en la vida adulta suele notarse como una gran dificultad para descansar, pedir ayuda y pensar en una misma o en uno mismo.

  • Qué es: invertir los papeles, de modo que el niño cuida y los adultos son cuidados.
  • Tipos: instrumental, con tareas prácticas, y emocional, sosteniendo a los adultos.
  • Cómo se nota de adulto: hiperresponsabilidad, culpa al poner límites, cansancio, relaciones de cuidador.
  • Cómo se trabaja: en terapia, reconociendo lo que faltó y atendiendo a la parte que tuvo que crecer deprisa.

Qué es la parentificación

El término viene de la terapia familiar sistémica, de los trabajos de Boszormenyi-Nagy en los años setenta. Más tarde, el psicólogo Gregory Jurkovic lo estudió a fondo y habló de las «infancias perdidas» de quienes tuvieron que cuidar demasiado pronto.

Ayudar en casa no es parentificación. La diferencia está en que la responsabilidad sea excesiva para la edad, continuada en el tiempo y sin reconocimiento ni apoyo. Es decir, cuando el niño deja de ser niño para que la familia funcione.

«Si en la infancia tuviste que cuidar de los adultos, es normal que hoy te cueste tanto descansar y pedir ayuda.»

Tipos de parentificación

Parentificación instrumental

Tareas prácticas que corresponden a un adulto: cuidar de hermanos pequeños, hacer la compra y la comida a diario, gestionar papeles, hacer de traductor en una familia migrante o cuidar de un familiar enfermo.

Parentificación emocional

Es la más invisible y suele dejar más huella. El niño o la niña se convierte en confidente de un adulto, le consuela, media en las peleas, se encarga de que nadie se enfade o calma a un padre o una madre con depresión, ansiedad o adicción.

Por qué ocurre

Casi nunca hay mala intención. Suele aparecer cuando los adultos están desbordados: por una enfermedad, una separación difícil, problemas económicos, una adicción, un duelo o sus propias heridas sin resolver. El niño percibe que alguien tiene que sostener y, como puede, lo hace.

Señales de parentificación en la vida adulta

  • Te sientes responsable del bienestar de todo el mundo.
  • Te cuesta mucho pedir ayuda o aceptar que te cuiden.
  • Sientes culpa cuando descansas o cuando dices que no.
  • Detectas enseguida el estado emocional de los demás y te adelantas.
  • Tus relaciones se basan en que tú cuidas y el otro recibe.
  • Te cuesta saber qué necesitas tú.
  • Cansancio profundo o sensación de no haber sido nunca niño o niña.

Muchas de estas señales se parecen a las de complacer a los demás o a la dificultad para poner límites. Y, con los años, pueden llevar al agotamiento o al burnout, sobre todo en profesiones de cuidado.

La parentificación vista desde dentro

Desde el modelo IFS, suele haber una parte muy capaz y responsable que se puso al mando muy pronto, y debajo, una parte joven que nunca pudo ser cuidada. Te lo explicamos en directivos y bomberos en IFS.

Esa parte cuidadora merece mucho reconocimiento: sostuvo a una familia. Pero está agotada, y la parte joven sigue esperando a que alguien se ocupe de ella.

Parentificación y profesiones de cuidado

No es raro que personas que cuidaron de su familia desde pequeñas acaben, años después, en profesiones de ayuda: psicología, medicina, enfermería, educación o trabajo social. Tiene sentido, porque desarrollaron muy pronto una gran sensibilidad para notar lo que otros necesitan.

Esa sensibilidad es un don, pero también tiene un riesgo: seguir cuidando sin medida y sin pedir nada a cambio. Por eso es frecuente que aparezca el agotamiento, como contamos en burnout. Y si eres psicóloga, en nuestras supervisiones hay espacio para mirar también esto.

Cómo se trabaja la parentificación en terapia

Cada persona y cada proceso son distintos, así que no hay una receta única. En nuestra experiencia, terapias como EMDR e IFS ayudan mucho porque van a la raíz de lo que se vivió y no se quedan solo en los síntomas. Estas son algunas de las cosas que se suelen trabajar:

  • Reconocer lo que pasó, sin culpar a tu familia, pero sin quitarle importancia.
  • Poner palabras al duelo por la infancia que no se pudo vivir.
  • Atender a las partes con IFS: agradecer a la parte cuidadora y cuidar a la que quedó sin cuidar.
  • Reprocesar recuerdos especialmente duros con EMDR.
  • Aprender a recibir, también en la relación con la psicóloga.

Con el tiempo, muchas personas descubren que pueden seguir siendo generosas sin cargar con todo. Si te reconoces en esto, en Mi Esencia Psicología te acompañamos en nuestra psicoterapia online.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la parentificación?

Es cuando un niño o una niña asume de forma continuada responsabilidades de adulto, como cuidar de sus padres, de sus hermanos o del equilibrio emocional de la familia.

¿Qué diferencia hay entre ayudar en casa y la parentificación?

Ayudar en casa es sano. La parentificación implica responsabilidades excesivas para la edad, mantenidas en el tiempo y sin apoyo ni reconocimiento.

¿Qué es la parentificación emocional?

Es cuando el niño se convierte en el apoyo emocional de un adulto: su confidente, quien le consuela o quien media en los conflictos de la familia.

¿Qué consecuencias tiene en la vida adulta?

Suele dejar hiperresponsabilidad, culpa al poner límites, dificultad para pedir ayuda y relaciones en las que siempre se cuida al otro.

¿La parentificación tiene algo positivo?

Muchas personas desarrollan capacidades valiosas, como la empatía o la organización. Pero tienen un coste, y en terapia se trata de conservar lo valioso sin cargar con todo.

¿Se puede sanar?

Sí. En terapia se reconoce lo que faltó, se atiende a la parte que no pudo ser cuidada y se aprende a recibir.

¿La parentificación influye en elegir una profesión de ayuda?

A veces sí. Quien cuidó desde pequeño desarrolla una gran sensibilidad hacia los demás. Es un don, pero conviene cuidar que no lleve al agotamiento.

Bibliografía

  • Boszormenyi-Nagy, I. y Spark, G. M. (1973). Invisible Loyalties: Reciprocity in Intergenerational Family Therapy. Harper & Row.
  • Jurkovic, G. J. (1997). Lost Childhoods: The Plight of the Parentified Child. Brunner/Mazel.